viernes, 11 de marzo de 2016

BLOQUE II. Práctica 3.

En una escuela de infantil de segundo ciclo, ¿qué aspectos tendrías en cuenta a la hora de la siesta para que niños pudiesen descansar con tranquilidad y relajo?

        Se adecuaría el espacio procurando que no hubieran ruidos, una temperatura adecuada, bajando las persianas y apagando la luz pero sin dejar la habitación en total oscuridad, poniendo una música suave, y disponer de colchonetas para todos con cojines o almohadas. Si es necesario, cambiar de aula a una con más espacio y menos estimulación visual (juguetes, dibujos…) para evitar las distracciones y relajen también la mente. Se permitirán también ciertos apoyos emocionales como peluches o mantas, y se fomentará la autonomía a la hora de descalzarse y volverse a calzar.

¿Qué harías con quienes no quieren dormir siesta?

          Para el alumnado que no quisiera dormir la siesta habría que preguntarles porqué no quieren dormir y si no están cansados, e insistirles en que descansen, aunque sea sin dormir, y no molesten tampoco a los están durmiendo. Si aun así insisten en levantarse y molestan a los demás, se llevarían a otro sitio a que realizaran otra actividad como ver una película, hacer algún dibujo o leer un cuento.

Taller de relajación

          Después de un período de tiempo de máxima actividad motriz como puede ser la hora del patio, es recomendable realizar una actividad de relajación y vuelta a la calma posteriormente. Ya sea por un tiempo pequeño o dediquemos una clase entera a perfeccionar técnicas de relajación, es adecuado que esté presente este tipo de actividades en el aula de infantil.

         Así pues, después del patio realizaremos dicha actividad disponiendo a todos los niños sentados en sus sitios. Se les indicará que se recuesten sobre la mesa y cierren los ojos mientras suena música de fondo en voz baja y suave. Estando en esta posición, la maestra pasará por detrás de ellos realizando un pequeño masaje sobre sus cabezas y espaldas y, en caso de hacer calor y estén sudando, se les puede refrescar con un poco de colonia.

         
Una vez que acabe la música y la profesora haya terminado la ronda de masajes, se cambia la música por una un poco más animada y se inicia el estiramiento. Con la profesora indicando y realizando de igual manera los estiramientos, los niños comenzarán a mover cabeza, hombros, brazos, manos e incluso partes de la cara como los ojos, la boca, la nariz y las orejas. Sin olvidar la importancia de la respiración, la sesión finaliza cogiendo aire fuerte y expulsándolo un par de veces para asegurar la relajación muscular y mental.


         De esta manera, los niños vuelven a la calma después de hacer un ejercicio físico y que hayan supuesto una posible liberación de estrés, y pueden volver a centrarse en el aprendizaje de las actividades diarias de la clase.

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